lunes, 10 de agosto de 2009

Sapporo - 4 de agosto

Lo primero que vimos al llegar a la estación es que esto ya no es Tokyo, donde prácticamente todo está escrito en inglés. Esto son unas indicaciones de los horarios de los trenes colocadas en el andén:


Algunos medios de transporte también nos lo confirman:




Tras desayunar sopa de miso y arroz con algas (desayuno japonés) emprendemos la marcha. El primer lugar hacia el que nos dirigimos es la TV Tower, similar a la de Tokyo pero más pequeña y en el centro de la ciudad. Además es el final del paseo Odori, punto de encuentro y lugar frecuentado por los sapporeños. Es un paseo ajardinado de varias manzanas en medio de esta moderna ciudad. Por la noche se veía a grupos de jóvenes practicando skate, tocando música y bailando, o presumiendo de sus bicis tuneadas. De ahí nos dirigimos al mercado de pescado. Mucho más pequeño que el de Tokyo, ya que este es de comercio minorista. Sorprende la de cosas secas-saladas que venden: patas de pulpo, sepias, almejas, y un sinfín de cosas desconocidas.


Para los que pretendáis venir a Japón, traeros unos melones como moneda de cambio: hasta más de 2000 yenes por pieza!!!

Seguimos caminando y encontramos por casualidad una paseo comercial de varias manzanas, cada una de ellas engalanada de una forma diferente, como si de las fiestas de Gracia se tratara. Aquí había de todo, comida, ropa, Pachinkos, Karaokes… pero lo mejor de lo mejor: una tienda de cachorritos de perros y gatos que además… los alquilaba!!!! Estos japoneses están muy por delante.



También vemos que el oso es un animal importante en la cultura de Sapporo. Y una apreciación personal: aunque cuando llegamos todos los japoneses nos parecían iguales, ya empezamos a distinguir diferentes rasgos típicos de una determinada región: estos son más parecidos a los esquimales.

Siguiente paso: localizar la Torre del Reloj. Después de tener hasta cinco japonesitas intentando señalizarnos el camino y sin desistir en su esfuerzo, ya que ellas tampoco sabían dónde estaba, llegamos a la Torre del Reloj. Vaya desilusión!! Es una Torre con un Reloj. Ya sé lo que estáis pensando, pero esperábamos algo más espectacular.


Miramos el mapa y lo que tenemos más a mano en la ruta son los jardines de la Universidad y el Jardín Botánico. Nos dimos una vuelta por ambos, vimos un par de museos-exposiciones ubicados en el segundo, y unos cuantos miles de especies de plantas. Justo aquí es donde encontramos una de las mayores obras de ingeniería japonesa- Ya nos habían dicho que eran muy cabezones: "si digo que pongo la señal junto al hidrante, la pongo!! Y si después no podemos enchufar la manguera... pués inventamos la señal-serpiente". En fin...


Y como la mañana había sido agotadora nos decidimos ir a comer. Nos fiamos de la Lonley Planet y buscamos un callejón denominado Yokocho Ramen donde se sirve el mejor Ramen de la ciudad (fideos típicos). Ya avisaba de que era difícil de localizar, pero preguntando se llega a Roma. Realmente era uno de esos sitios típicos pero no turísticos que nos encanta encontrar: un callejón oscuro, sin aceras (no eran necesarias, no pasaba un coche) con bares a lado y lado anunciando la forma en que ofrecían este plato.



Damos un primer paseo para valorar la oferta, y a la vuelta un simpático señor nos dice algo desde detrás de la barra y nos convence: seguro que era el más cutre de todos! Impresionante. Unos nueve metros cuadrados con una barra y taburetes alrededor. Capacidad máxima: 10 personas no muy gruesas. Eso sí, todas las paredes estaban repletas de gente que cuelga su tarjeta de presentación y de algunas fotos firmadas de supuestos conocidos. Como una isla entre las tarjetas había un folio con la propuesta del lugar: cha-su con tres posibles sabores: Miso, Shio y Sho-yu. Como en el de Miso ponía “Very Recommend”, yo me dejo llevar. Ana, más aventurera, elige el Shio. Qué es lo que nos traen? Un bol combinado donde se mezclaban los fideos, el cerdo asado, algas, soja, cebollino y algunas cosas más de difícil nombramiento. Además, en un alarde de valentía le puse una salsa que el metre me recomendó. Por favor, si vais a Sapporo no os lo perdáis. Exquisito!!


Por la tarde fuimos a ver el ambiente nocturno de la ciudad, por cierto muy animado y lleno de juventud alrededor del paseo Odori. De nuevo nos cruzamos con los japochines (japoneses borrachines). Resulta simpático ver a esa gente tan ordenada y metódica con problemas para mantener el equilibrio. Pero como ya dijimos antes, inofensivos. Nos dirigimos a un centro de ocio donde se reúnen los jóvenes. Hay bolera, máquinas recreativas, moda… y en la última planta una noria inmensa que nos ofreció una bonita vista de la ciudad desde más de 80 metros de altura. Bonita y fugaz, porque pagamos 1200 yenes por UNA vuelta. Menos mal que no era excesivamente rápida. Allí también vimos la freaky-bolera: prestad atención a las setas donde se ponen las bolas y los coches de cómic que se usan para sentarse, además de los personajes que adornan los pasillos.



Por la noche al llegar al hotel hicimos la sesión de llamadas amigos y familia y vimos por videoconferencia al pequeño Eric.

Tokyo - 03 de agosto

Hoy nos vamos para Sapporo y el tren sale a las 11, pero como la extraña costumbre de madrugar no remite ni con el montón de quilómetros que pateamos a diario, decidimos hacer una última visita matutina antes de irnos: el parque de Koishikawa Koen, La verdad es que es precioso, muy recomendable y que se puede ver en poco tiempo (otra cosa sería disfrutarlo). Y de nuevo, 0 turistas. De hecho tuvimos problemas para encontrar a alguien que nos hiciera una foto.


De ahí corriendo al hotel y corriendo a la estación… que nervios, hemos llegado sólo12 minutos antes de que saliera el primero de los 4 trenes. Pero la belleza del parque compensó las carreras que tuvimos que dar. Y bueno, aquí cogimos el Shinkansen que nos llevó a más de 270 Km al primer trasbordo, y ahora ya estamos en el cuarto tren, a las 21:00 y a 2 de llegar al destino. Este creo que no alcanza los 270, de hecho no sé si alcanza los 70. Vaya cafetera ruidosa!!! Y aprovechando el viaje hemos escrito esta parte del diario de a bordo. La próxima entrega será cuando volvamos a tener unos minutos de calma.
Por cierto, para llegar a Sapporo se pasa por el túnel submarino más grande del mundo. Para los que tengáis curiosidad, aquí están los datos:


Consejo número 3: si te vas de rebajas, debes evitar presumir de tus hallazgos en el metro.

sábado, 8 de agosto de 2009

Tokyo - 02 de agosto

Este día hicimos un extra y nos levantamos a la 5:30!!! Empezamos con el Palacio Imperial. Pero cómo puede haber tan poca gente? Sólo se pueden visitar los jardines. Es una gran área verde con muchos arbolitos y con miles de personas haciendo footing alrededor. Aunque sea un sitio de obligada visita, nos gustó más Atago Green Hills.




Desde aquí nos fuimos a Shibuya en busca del famoso cruce de 5 pasos de cebra (y alguno más en diagonal) y donde está el perro Hachiko, otro de los sitios que no se pueden perder según las guías pero que es un chucho de bronce debajo de un árbol, en fin… Era más el interesante el ambiente, ya que es una zona frecuentada por jóvenes. Chicas con extrañas vestimentas y chicos salidos de cómics manga.


Aguantando el chaparrón como podíamos fuimos en busca de Harajuko, lugar donde los domingos se reúnen las tribus urbanas. Vimos muchas muestras de ellas pero no en manada, ya que el mal tiempo no invitaba a salir. Los únicos que se atrevieron fueron los seguidores de Elvis, que además se pegaron un bailoteo impresionante pasado por agua.





Justo en frente de este lugar está la entrada a Meiji-Jingu, uno de los santuarios más bonitos de Tokyo y que además es gratis. La entrada impresiona, con una gran Tori que parecía ser la entrada a un bosque encantado, efecto reforzado por la lluvia y la niebla.


Al llegar allí el segundo golpe de suerte: se estaban celebrando dos bodas tradicionales, parece que difícil de ver. No os imagináis el séquito y los preparativos del evento. Sólo os diré que cuando nos dimos cuenta estaban preparando una foto de familia, y que las instrucciones del fotógrafo duraron más de 15 minutos hasta que se vio el primer flash. Mientras tanto 3 ó 4 personas retocaban novios, trajes, gafas de los asistentes… Eso sí, la sonrisa sólo apareció en sus caras los dos segundos que el fotógrafo les pidió para cada disparo.




Consejo número 2: si eres hombre y no quieres ser castrado por el revisor, asegúrate de no subirte al vagón de metro equivocado.

Tokyo - 01 de agosto

El Jet-lag sigue haciendo furor y nos levantamos de nuevo a las 4:30. Esa mañana fuimos a Senso-Ji, un templo budista de 5 pisos flanqueado por una calle de puestos de artesanía, dulces y souvenirs llamada Senso-Ji.





De ahí nos acercamos caminando a ver el edificio de la cerveza Asahi (Flamme d’or).


Desde el puente se veían algunas viejas embarcaciones que le daban un punto de encanto a la vista.


Después fuimos a Ark Hills, definido en la guía como edificio futurista, pero yo más bien diría arquitectura vanguardista. Interesante pero para una visita rápida de 30 minutos. Desde ahí empezamos a caminar en busca de la Tokyo Tower, con una forma parecida a la de la Torre Eiffel. Como no teníamos pensado subir, nos acercamos hasta conseguir una vista interesante.



Fue en el camino donde tuvimos un primer golpe de suerte turístico. Vimos unas empinadas y sombrías escaleras que llevaban a una colina, todo eso entre rascacielos, y como buenos turistas curiosones decidimos subir. Creo que es uno de los sitios más bonitos de Tokyo, quizás por el simple hecho de no aparecer en las guías y encontrarnos únicamente a un puñado de nipones rindiendo culto. Desde ahí seguimos unos sinuosos y bien cuidados caminos por la montaña hasta que nos llevó de nuevo al asfalto, ya muy cerca de la torre. Nuestro descubrimiento se llama Atago Green Hills.


Desde ahí comimos y nos fuimos al Ryokan a esperar a Michiko, nuestra guía para esa tarde (si vais a Tokyo consultar la página de Free Tokyo Guide, es lo que dice el nombre). Michiko nos pasó a recoger por el hotel 30 minutos antes de lo previsto y empezamos la excursión. Fuimos a un museo en Ueno donde nos explicaron algunas costumbres e historia del país. Desde ahí cogimos un tren para ir a ver unos fuegos artificiales muy populares que hacían a la orilla del río (parada de Takashimadaira). Nunca habíamos visto tanto japonés juntos por metro cuadrado. En el metro era impresionante. A la salida policías con megáfono daban indicaciones a los visitantes. Allí conocimos a Rafa y Ana, que iban con otra free guide. Entre 500.000 japos mirando los fuegos, creo que éramos los únicos occidentales en el evento. Los fuegos estuvieron bien, pero lo mejor fue como lo vivían, como se emocionaban, como aplaudían… parecían niños!! A la salida, sobre las 10 de la noche, nos encontramos a los primeros especímenes de tribus urbanas y a algunos japoneses con una borrachera de campeonato… Ya nos habían avisado. Eso sí, inofensivos.


Ah! Intentaremos daros algunos consejos al final de cada día para sobrevivir en Japón. Aquí va el primero, anunciado en muchas estaciones, y que traducimos libremente como: “si tienes ganas de bailoteo, en la playa sí, no en el metro”

jueves, 6 de agosto de 2009

TOKYO I (Japón es verde)

Ya hemos dejado Tokyo y vamos en tren hacia Sapporo. Prueba superada!! El tema de coger trenes que nos tenía preocupados era tan fácil como ya nos habían dicho. Estamos en el tercero del día (son 4 hasta Sapporo) y todo genial. Ah! y hemos ido a más de 270 Km/h. Con lo orgullosos que estamos del AVE y aquí el Shinkansen funciona hace más de 40 años.
Aprovecharemos el viaje para comentar algunas cosas de Tokyo.




Día 30 Llegamos al Ryokan y… zapatos fuera!! Para los que no conozcáis nada de Japón, los Ryokanes son los alojamientos tradicionales japoneses: pocas habitaciones con suelo de paja de arroz (tatami), un futón en el suelo (colchón de unos 10 cm) y con una almohada hecha de nosequé semilla (sí, sí, como si fueran garbanzos o algo similar). La mesa mide dos palmos y no hay sillas, sólo unos cojines para ponerte de rodillas. En Japón se vive a ras de suelo.



En la mesa, como no, siempre hay todo lo necesario para poder prepararte un té verde, el típico del país. Baño? No solamente no hay, sino que son compartidos… pero compartidos de verdad!! Es decir, está el baño de hombres y el de mujeres. Dentro hay unos taburetitos de un palmo de altura donde te sientas desnudo y te enjabonas, te aclaras y te metes como en una especie de Yakuzzi. Pero todo eso en compañía, es decir, hay más personas realizando ‘el lavado’ al mismo tiempo. No os preocupéis, la falta de intimidad no es preocupante, lo preocupante viene cuando intentas meterte en la bañera. ¿Estamos locos o qué? Esa agua sirve para cocer huevos!!! Insoportable para un occidental. Está ardiendo, cuesta hasta respirar. Veremos si en los próximos días conseguimos adaptarnos.



Para los que queréis venir a Japón y no os ha gustado el tema de los baños públicos, varios comentarios:

  • En nuestro Ryokan había además un baño privado, donde si no hay nadie puedes entrar y cerrar la puerta. Además, ahí puedes ir con la pareja. Como son alojamientos pequeños, en nuestro caso siempre lo encontramos vacío.
  • Además, había unas horas por la mañana en la que el agua estaba fría para aquellos que no lo pueden soportar.
Respecto a nuestra elección (Ryokan Homeikan), no le pondremos puntuación todavía porque no hemos visto otros. Eso sí, está en una zona residencial muy tranquila, a 10 minutos del parque de Ueno y del metro (para algunos será una ventaja y para otros un inconveniente).

Y qué vimos el primer día? Pues tras llegar al hotel, descansar, desplegar maletas, etc… nos dio tiempo a visitar lo siguiente:

  • Campus universitario de Tokyo: como nos iba de camino hacia Ueno le echamos un vistazo.
  • Parque de Ueno (Ueno-koen): una de las zonas verdes de Tokyo (después comprobaríamos que hay muchas más). Aquí destacamos un lago con unas flores de loto gigantes y unas carpas amaestradas: en cuento veían a una persona acercarse se agolpaban en la orilla como locas sacando la boca fuera del agua buscando comida. También había algunos chiringuitos con comida, artesanía, antigüedades… y aquí vimos a las primeras mujeres con Kimono. Pensábamos que sería algo excepcional y empezó la caza de fotos. Después veríamos algún centenar más.


  • Ameya-Yokocho: una vez atravesamos el parque nos encontramos en esta animada zona de pequeñas tiendas, bulliciosa y diferente. Lo que más nos llama la atención es que las tiendas colocan vendedores en el exterior anunciando a grito pelado sus productos. Las que tenían más presupuesto les habían comprado un megáfono, y las que tenían menos, ojo al dato, tenían un radiocassette con una grabación!!!




  • Para acabar cenamos en un restaurant japonés giratorio como los de Barcelona y a dormir!!
Día 31

Con el jetlag y la emoción del viaje nos despertamos a las 4:30 am, una buena hora para ir al mercado de pescado (Fish Market - Lonja Tsukiji). No llegamos a tiempo a ver la subasta del atún, que es de 5 a 6:15, pero disfrutamos del espectáculo del mercado central. Qué actividad!! No apto para turistas ni para despistados: por los pasillos se desplazan centenares de vehículos motorizados, con cierto aspecto de autos de choque, que transportan las mercancías y asustan a los turistas. Aquí vimos las especies más variopintas, además de las ‘superlativas’: mejillones de unos 30 cm, almejas como la palma de la mano,… También era interesante ver como manipulaban la mercancía: lo más impresionante fue el despiece de una especie de anguilas, que se realiza mientras siguen vivas y se van moviendo al tiempo que las pelan y seccionan.




Después fuimos a Ginza, la zona de tiendas caras (Gucci, Tiffanys,…) Fue una visita fugaz porque aún las tiendas estaban cerradas y tampoco era nuestro principal objetivo la compra de diamantes.

La siguiente zona fue Akihabara. Igual que antes sólo fuimos a un gran centro comercial, ya que la zona de chiringuitos electrónicos (Electronic City) se nos movía del mapa y no la encontramos.

Por la tarde fuimos a las oficinas del Gobierno, que permiten una vista espectacular, además de gratuita, desde el piso 45. Esperamos a que se hiciera de noche, hicimos algunas fotos y disfrutamos de concierto de piano que hacían en el restaurante (aunque no cenamos ahí).



Al salir fuimos a una de las zonas con una importante vida nocturna llamada Kabuki-cho llena de neones. Aquí vimos las primeras salas llenas de gente jugando al Pachinko, especie de tragaperras que hace furor en Japón.



domingo, 2 de agosto de 2009

Más fotos

Hola a todos!!

Después de las jornadas maratonianas que nos estamos metiendo, queda poco tiempo para mantener el blog. Mañana nos vamos a Sapporo, y en las largas horas de viaje intentaremos escribir algo más.

De momento solo comentar que hemos publicado nuevas fotos

Hasta pronto!!!