Volvemos a encontrarnos con Satoko en la panadería de la estación. Es increíble! Después de la jornada de 11 horas de ayer, resulta que cuando llegó a su casa (no vive en Kyoto, sino en Osaka) nos preparó un mapa con toda la información necesaria para lo que le habíamos planteado que queríamos hacer por la tarde nosotros solos: líneas de bus, paradas, lugares a visitar, diferentes alternativas… Japanese style!!

Primero visitamos el castillo de Nijo, con unos jardines bellísimos. Algunas curiosidades: el suelo se denomina de tipo ruiseñor, ya que a cada pisada se oye un sonido parecido al que emite esta ave, y de esta manera el Shogun podía oír los pasos de posibles intrusos. Además había salas secretas donde 15 samuráis aguardaban cuando los Shogunes se reunían con sus ministros, como dijo Satoko, “just in case” (por si acaso).

A continuación fuimos a Kiyomizu (templo del agua pura) donde hay varios recintos sagrados.


El más notable es quizás el santuario Jishu, dedicado a Okuninushino-Mikoto, dios del amor. Tiene cara de buen tío...


Allí encontramos dos piedras de las que se dice que si el peregrino consigue ir de una a la otra con los ojos cerrados encontrará pareja. También hay dioses que cuidan a los viajantes y una cola enorme de gente para beber el agua pura directa de la montaña.

También fue interesante la imagen del Kanon de los 1000 brazos, ya que habitualmente la sala está cerrada al público. Aquí NO PICTURES, lo sentimos! La que veis es de una reproducción que vimos en un escaparate.

Aquí por fin pudimos conocer nuestro futuro gracias a Satoko. Hay que sacudir un receptáculo con unos palillos y sacar uno, en el cual hay un número al que le corresponde un papel donde puedes leer tu fortuna. Fue curioso: mira el papel de Ana: mala suerte; el mío: mala suerte; el de Satoko: mala suerte. Pero entonces nos explica que por no sé qué extraña razón, eso es buena suerte, porque a los 3 nos ha salido lo mismo. Además, dijo que en ese templo es muy habitual que los papelitos no auguren buenaventura. Y si además el papelito lo atas en estas cuerdas, el templo cuida de ti. Japanese culture.


Mientras buscábamos un lugar para comer, aprovechamos para hacer un poco de shoping y curiosear los extraños souvenirs que se ofrecen al visitante. Evidentemente, cayó un gatito de los de “sabe a mixta!” :-)

En el restaurante, una grata sorpresa: tienen postres!! Eso sí, pedimos un helado de té verde y venía acompañado de… judías rojas!!! No nos libramos ni por casualidad.

Para acabar dos vídeos para que conozcáis en persona a Satoko (en realidad son del día 13, en Arashiyama). En el primero nos explica una leyenda; a ver quién la entiende... En el segundo mientras paseábamos por el bosque de bambú.