Kinosaki Onsen es conocida por los 7 onsen de aguas minerales de origen volcánico (podríamos traducir por balnearios). El turista elige uno de los hoteles ofertados en la población y aquí se le proporciona los tickets para poder utilizar los onsen que desee de forma gratuita.
Al llegar al ryokan conocimos a la abuela Duracell: nos preparó la cena en la habitación a la velocidad del rayo (la foto está tirada a 1/2000). La cena consistía en un montón de platillos con carnes, pescados, sopas, tofu, algunas cosas irreconocibles y el preciado cangrejo del mar del Japón. Exquisito!!


Ahora a por un baño relajante. El protocolo es ataviarse con la yukata (bata) y las getas (sandalias de madera para equilibristas) y pasearse por el pueblo de esta guisa en busca del onsen seleccionado, rodeado por el ruido de cascos de caballo que producen las sandalias.

Nosotros fuimos por la noche a Kouno-yu y por la mañana a Goshono-yu, el primero recomendado en la Lonely Planet y el segundo por la chica del ryokan. En ambos casos disponen de baños al aire libre, el segundo al pie de unas rocas de las que fluye el agua de la montaña.
Al día siguiente nos trajeron el desayuno temprano. Aquí tenemos que confesar algo a cerca de la gastronomía nipona: nos encantan las comidas japonesas, las meriendas japonesas, las cenas japonesas… pero no podemos con los desayunos japoneses: sopa de almejas, pescado frito, salsa de soja, algas secas, arroz y cosas irreconocibles. Pero no conocen el café con leche y la bollería industrial?? Bueno, hicimos de tripas corazón y cayó (casi todo…).

Durante el resto de la mañana visitamos un templo...


...y cogimos el teleférico para subir a la cima de la montaña, donde había más imágenes de buda y una bonita vista del mar de Japón, aunque con un poco de niebla.
Al llegar al ryokan conocimos a la abuela Duracell: nos preparó la cena en la habitación a la velocidad del rayo (la foto está tirada a 1/2000). La cena consistía en un montón de platillos con carnes, pescados, sopas, tofu, algunas cosas irreconocibles y el preciado cangrejo del mar del Japón. Exquisito!!

Ahora a por un baño relajante. El protocolo es ataviarse con la yukata (bata) y las getas (sandalias de madera para equilibristas) y pasearse por el pueblo de esta guisa en busca del onsen seleccionado, rodeado por el ruido de cascos de caballo que producen las sandalias.

Nosotros fuimos por la noche a Kouno-yu y por la mañana a Goshono-yu, el primero recomendado en la Lonely Planet y el segundo por la chica del ryokan. En ambos casos disponen de baños al aire libre, el segundo al pie de unas rocas de las que fluye el agua de la montaña.
Al día siguiente nos trajeron el desayuno temprano. Aquí tenemos que confesar algo a cerca de la gastronomía nipona: nos encantan las comidas japonesas, las meriendas japonesas, las cenas japonesas… pero no podemos con los desayunos japoneses: sopa de almejas, pescado frito, salsa de soja, algas secas, arroz y cosas irreconocibles. Pero no conocen el café con leche y la bollería industrial?? Bueno, hicimos de tripas corazón y cayó (casi todo…).

Durante el resto de la mañana visitamos un templo...


...y cogimos el teleférico para subir a la cima de la montaña, donde había más imágenes de buda y una bonita vista del mar de Japón, aunque con un poco de niebla.


Y antes de irnos, nos encontramos con...
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