Hirsoshima es una parada técnica en el camino, ya que no es una ciudad que ofrezca un atractivo turístico más allá de su triste protagonismo durante la segunda guerra mundial. El ryokan en el que nos hospedamos tiene una habitación claustrofóbica donde una vez extendidos los futones apenas caben las maletas. Antes de irnos a dormir damos una vuelta para ver la cúpula de la bomba atómica, el Parque Conmemorativo de la Paz y el Monumento Conmemorativo de la Paz de los Niños.


Por último, una imagen curiosa del poderío gallego en el mundo :-)



Por último, una imagen curiosa del poderío gallego en el mundo :-)

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