Llegamos a Kanazawa y nos dirigimos al hotel Kanazawa Central Hotel. Esto es lo que yo imaginaba como un bussines hotel, todo muy pequeño: la habitación pequeña, la cama de 1.10 m y las zapatillas del número 35. La parte buena es que resultó realmente económico (5300 Yenes) y está al lado de la estación.
Esa misma tarde empezamos la ruta. Lo primero que vemos es que están de fiesta. Nos paramos en una calle donde había unos cuantos chiringuitos de comida y bebida y donde diferentes grupos realizaban espectáculos de baile. Estaba entre una fiesta final de curso y la más pura expresión folclórica de Kanazawa.


Después de ver algunos bailes nos dirigimos al distrito de las Geishas. Otro golpe más de suerte!! Suponemos que por la misma razón que la calle que vimos anteriormente, el barrio estaba engalanado con farolillos tanto en la entrada como situados en el suelo iluminando las calles. Ayudaba a transportarte aún más la música tradicional que sonaba y un gran número de mujeres vestidas con el kimono tradicional.


El barrio es precioso, y con la puesta en escena que nos encontramos aún más. Parecía que hubiésemos dado un salto atrás en el tiempo. Después de unos minutos aquellas mujeres ataviadas con kimonos empezaron a realizar un baile alrededor de los farolillos; imaginamos que se trataba de las danzas que realizan las geishas. Aprovechamos hasta el último momento, y cuando empezaron a quitar la iluminación nos fuimos al hotel.

Esa misma tarde empezamos la ruta. Lo primero que vemos es que están de fiesta. Nos paramos en una calle donde había unos cuantos chiringuitos de comida y bebida y donde diferentes grupos realizaban espectáculos de baile. Estaba entre una fiesta final de curso y la más pura expresión folclórica de Kanazawa.
Después de ver algunos bailes nos dirigimos al distrito de las Geishas. Otro golpe más de suerte!! Suponemos que por la misma razón que la calle que vimos anteriormente, el barrio estaba engalanado con farolillos tanto en la entrada como situados en el suelo iluminando las calles. Ayudaba a transportarte aún más la música tradicional que sonaba y un gran número de mujeres vestidas con el kimono tradicional.
El barrio es precioso, y con la puesta en escena que nos encontramos aún más. Parecía que hubiésemos dado un salto atrás en el tiempo. Después de unos minutos aquellas mujeres ataviadas con kimonos empezaron a realizar un baile alrededor de los farolillos; imaginamos que se trataba de las danzas que realizan las geishas. Aprovechamos hasta el último momento, y cuando empezaron a quitar la iluminación nos fuimos al hotel.
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