Sigue lloviendo. La previsión para hoy es empezar viendo el jardín de Kenroku-en, que dicen que es uno de los tres más bonitos de Japón. No sabemos cómo serán los otros, pero éste es precioso, cuidado y mimado hasta los detalles más insignificantes. Plantas, flores, piedras, lagos, riachuelos… todo dispuesto con precisión japonesa. Eso sí, aquí no estábamos solos, mucho turismo, casi todo oriental.


Tras la visita al jardín nos disponemos a buscar el castillo. Una vez en los jardines que lo rodean volvemos a encontrarnos con un gran número de grupos vestidos de la misma forma que están esperando para hacer su representación. Si ven que les haces una foto, sonríen a la cámara y hacen esa V con los dedos que tanto les gusta mostrar en las fotos.


Los jardines del castillo son también muy bonitos. Decidimos no entrar dentro por recomendación de la guía y por sobrecarga de visitas.

Si ayer visitamos el barrio de las Geishas, el siguiente punto a localizar hoy es el otro barrio famoso de Kanazawa: el de los Samurais. Durante el camino volvemos a ver a los grupos exhibiéndose por la calle.


Justo antes de llegar paramos en un bar donde comemos algo de las fotos de la puerta. Mi plato resultó ser Soba, otro tipo de fideos en el típico bol con sopa y verdura. El de Ana, pues sencillamente impronunciable. Como en los bares sencillos no hay postres ni café, buscamos algún sitio donde comprar algo dulce. Cogemos lo que mejor pinta tiene y… vuelven a ser judías!! Menos mal que nos gustan. Enseguida topamos con el barrio Samurai: casas antiguas con esos tejados negros que hemos visto en tantas películas orientales, calles estrechas, algunos jardines en las entradas... Igual de bonito que el de las Geishas, aunque a este le ha faltado la iluminación nocturna que nos encontramos ayer y a unos cuantos japoneses disfrazados de samurái :-)


Después nos vamos hacia el hotel y nos pegamos la primera siesta desde el día 1 (3 horas y media se considera siesta??) Realmente lo necesitábamos.
Para cenar decidimos ir a un ‘restaurante bien’, para estar mejor… pues fue lo peor. Bueno, estoy exagerando. La comida correcta, el problema fue la comunicación. No tenían ni papa de inglés. Después de intentarlo con la camarera asignada, la chica decidió llamar al Sheakespeare del restaurant. Pobrecico el marrón que le cayó… seguro que presumía delante de sus amigos que sabía inglés. Lo único que le entendimos fue ‘alcohol’ y ‘finish’. Resultado? Que para beber nos pusieron licor de ciruelas y que nos quedamos sin postre por no pedirlo al principio y ya habían cerrado la cocina (por ahí iría el ‘finish’ de nuestro amigo Sheakespeare).
Bueno, y hasta aquí lo que hemos hecho. Ahora estamos en el tren de camino a Takayama. En cuanto tengamos tiempo lo publicamos.
Hasta pronto!!!
Tras la visita al jardín nos disponemos a buscar el castillo. Una vez en los jardines que lo rodean volvemos a encontrarnos con un gran número de grupos vestidos de la misma forma que están esperando para hacer su representación. Si ven que les haces una foto, sonríen a la cámara y hacen esa V con los dedos que tanto les gusta mostrar en las fotos.
Los jardines del castillo son también muy bonitos. Decidimos no entrar dentro por recomendación de la guía y por sobrecarga de visitas.
Si ayer visitamos el barrio de las Geishas, el siguiente punto a localizar hoy es el otro barrio famoso de Kanazawa: el de los Samurais. Durante el camino volvemos a ver a los grupos exhibiéndose por la calle.
Justo antes de llegar paramos en un bar donde comemos algo de las fotos de la puerta. Mi plato resultó ser Soba, otro tipo de fideos en el típico bol con sopa y verdura. El de Ana, pues sencillamente impronunciable. Como en los bares sencillos no hay postres ni café, buscamos algún sitio donde comprar algo dulce. Cogemos lo que mejor pinta tiene y… vuelven a ser judías!! Menos mal que nos gustan. Enseguida topamos con el barrio Samurai: casas antiguas con esos tejados negros que hemos visto en tantas películas orientales, calles estrechas, algunos jardines en las entradas... Igual de bonito que el de las Geishas, aunque a este le ha faltado la iluminación nocturna que nos encontramos ayer y a unos cuantos japoneses disfrazados de samurái :-)
Después nos vamos hacia el hotel y nos pegamos la primera siesta desde el día 1 (3 horas y media se considera siesta??) Realmente lo necesitábamos.
Para cenar decidimos ir a un ‘restaurante bien’, para estar mejor… pues fue lo peor. Bueno, estoy exagerando. La comida correcta, el problema fue la comunicación. No tenían ni papa de inglés. Después de intentarlo con la camarera asignada, la chica decidió llamar al Sheakespeare del restaurant. Pobrecico el marrón que le cayó… seguro que presumía delante de sus amigos que sabía inglés. Lo único que le entendimos fue ‘alcohol’ y ‘finish’. Resultado? Que para beber nos pusieron licor de ciruelas y que nos quedamos sin postre por no pedirlo al principio y ya habían cerrado la cocina (por ahí iría el ‘finish’ de nuestro amigo Sheakespeare).
Bueno, y hasta aquí lo que hemos hecho. Ahora estamos en el tren de camino a Takayama. En cuanto tengamos tiempo lo publicamos.
Hasta pronto!!!
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