Desde aquí nos fuimos a Shibuya en busca del famoso cruce de 5 pasos de cebra (y alguno más en diagonal) y donde está el perro Hachiko, otro de los sitios que no se pueden perder según las guías pero que es un chucho de bronce debajo de un árbol, en fin… Era más el interesante el ambiente, ya que es una zona frecuentada por jóvenes. Chicas con extrañas vestimentas y chicos salidos de cómics manga.
Aguantando el chaparrón como podíamos fuimos en busca de Harajuko, lugar donde los domingos se reúnen las tribus urbanas. Vimos muchas muestras de ellas pero no en manada, ya que el mal tiempo no invitaba a salir. Los únicos que se atrevieron fueron los seguidores de Elvis, que además se pegaron un bailoteo impresionante pasado por agua.
Justo en frente de este lugar está la entrada a Meiji-Jingu, uno de los santuarios más bonitos de Tokyo y que además es gratis. La entrada impresiona, con una gran Tori que parecía ser la entrada a un bosque encantado, efecto reforzado por la lluvia y la niebla.
Al llegar allí el segundo golpe de suerte: se estaban celebrando dos bodas tradicionales, parece que difícil de ver. No os imagináis el séquito y los preparativos del evento. Sólo os diré que cuando nos dimos cuenta estaban preparando una foto de familia, y que las instrucciones del fotógrafo duraron más de 15 minutos hasta que se vio el primer flash. Mientras tanto 3 ó 4 personas retocaban novios, trajes, gafas de los asistentes… Eso sí, la sonrisa sólo apareció en sus caras los dos segundos que el fotógrafo les pidió para cada disparo.
Como siempre... sin palabras...!!!
ResponderEliminarNos encanta poder vivir vuestro viaje de esta manera tan y tan genial. Seguid así.
Aún os queda muuuuucho para disfrutar!!!
Un abrazo desde el asqueroso calor de Barcelona!!!
Jose, Belén y el muñequito.