Koyasan, fundada en el año 804, es una población en el Monte Koya rodeada por ocho picos, en plena naturaleza, centro del budismo Shingon en Japón. Allí existen 50 templos que permiten a los viajeros alojarse en ellos, compartir la ceremonia religiosa que realizan al despertar el día así como su comida totalmente vegetariana. Nosotros elegimos el templo Eko-in, regentado por jóvenes y simpáticos monjes. Realmente un lugar precioso con unos jardines especialmente bien cuidados.


Después de un largo viaje que incluyó tren, cremallera y finalmente autocar, llegamos a las 17:30, justo a tiempo para alojarnos en una bonita habitación y cenar.


Al día siguiente a las 6:30 de la mañana empezó la ceremonia.
Antes de partir para Osaka visitamos el cementerio Okuno-in. Cualquier budista que se precie intenta ser enterrado en este lugar, o al menos uno o dos mechones de su pelo. El cementerio es enorme, con árboles gigantes y algunas imágenes sagradas preciosas (Jizo).



También dimos una vuelta por el pueblo, donde nos llamó la atención la entrada a un templo que estaba formada por una larga hilera de toriis (más de 60).


Después de un largo viaje que incluyó tren, cremallera y finalmente autocar, llegamos a las 17:30, justo a tiempo para alojarnos en una bonita habitación y cenar.


Al día siguiente a las 6:30 de la mañana empezó la ceremonia.
Antes de partir para Osaka visitamos el cementerio Okuno-in. Cualquier budista que se precie intenta ser enterrado en este lugar, o al menos uno o dos mechones de su pelo. El cementerio es enorme, con árboles gigantes y algunas imágenes sagradas preciosas (Jizo).



También dimos una vuelta por el pueblo, donde nos llamó la atención la entrada a un templo que estaba formada por una larga hilera de toriis (más de 60).

Antes de mediodía partiríamos para nuestro último destino: Osaka.
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