El Jet-lag sigue haciendo furor y nos levantamos de nuevo a las 4:30. Esa mañana fuimos a Senso-Ji, un templo budista de 5 pisos flanqueado por una calle de puestos de artesanía, dulces y souvenirs llamada Senso-Ji.
De ahí nos acercamos caminando a ver el edificio de la cerveza Asahi (Flamme d’or).
Desde el puente se veían algunas viejas embarcaciones que le daban un punto de encanto a la vista.
Después fuimos a Ark Hills, definido en la guía como edificio futurista, pero yo más bien diría arquitectura vanguardista. Interesante pero para una visita rápida de 30 minutos. Desde ahí empezamos a caminar en busca de la Tokyo Tower, con una forma parecida a la de la Torre Eiffel. Como no teníamos pensado subir, nos acercamos hasta conseguir una vista interesante.
Fue en el camino donde tuvimos un primer golpe de suerte turístico. Vimos unas empinadas y sombrías escaleras que llevaban a una colina, todo eso entre rascacielos, y como buenos turistas curiosones decidimos subir. Creo que es uno de los sitios más bonitos de Tokyo, quizás por el simple hecho de no aparecer en las guías y encontrarnos únicamente a un puñado de nipones rindiendo culto. Desde ahí seguimos unos sinuosos y bien cuidados caminos por la montaña hasta que nos llevó de nuevo al asfalto, ya muy cerca de la torre. Nuestro descubrimiento se llama Atago Green Hills.
Desde ahí comimos y nos fuimos al Ryokan a esperar a Michiko, nuestra guía para esa tarde (si vais a Tokyo consultar la página de Free Tokyo Guide, es lo que dice el nombre). Michiko nos pasó a recoger por el hotel 30 minutos antes de lo previsto y empezamos la excursión. Fuimos a un museo en Ueno donde nos explicaron algunas costumbres e historia del país. Desde ahí cogimos un tren para ir a ver unos fuegos artificiales muy populares que hacían a la orilla del río (parada de Takashimadaira). Nunca habíamos visto tanto japonés juntos por metro cuadrado. En el metro era impresionante. A la salida policías con megáfono daban indicaciones a los visitantes. Allí conocimos a Rafa y Ana, que iban con otra free guide. Entre 500.000 japos mirando los fuegos, creo que éramos los únicos occidentales en el evento. Los fuegos estuvieron bien, pero lo mejor fue como lo vivían, como se emocionaban, como aplaudían… parecían niños!! A la salida, sobre las 10 de la noche, nos encontramos a los primeros especímenes de tribus urbanas y a algunos japoneses con una borrachera de campeonato… Ya nos habían avisado. Eso sí, inofensivos.
Ah! Intentaremos daros algunos consejos al final de cada día para sobrevivir en Japón. Aquí va el primero, anunciado en muchas estaciones, y que traducimos libremente como: “si tienes ganas de bailoteo, en la playa sí, no en el metro”
Les conclusions de la nova entrada al blog:
ResponderEliminar1- Mucho freaky en Japón!
2- Hay japonesas que estan buenas.
3- Jordi, no te llevas muy bien con las fotos ¿verdad?
Un petó als dos ;-)
cabrón!!! es que pongo los ojos como ellos!!! ;-)
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