martes, 11 de agosto de 2009

Sapporo - 5 de agosto

Tras la experiencia con el desayuno japonés, hoy nos decantamos por las tostaditas con mermelada, menos exótico pero más agradecido para el paladar. El planing para hoy es ir a una de las más conocidas zonas de onsen de Japón (sería el equivalente a los balnearios). La zona se llama Jozankey Hot Springs, ubicado dentro del Shikotsu-Toya National Park. Ahora viene el problema: hay unos autobuses que llegan a la zona, pero una estación de autobús no es lo mismo que una de tren. Lo único que reconocemos allá son los números de las matrículas y los precios. No hay nada con caracteres occidentales y respecto al inglés, yo sería Sheakespeare a su lado. Vamos, que son de los de “if, if, between, between”. Vamos con el dedito puesto en la foto a la primera garita que encontramos y el taquillero nos dice que es ahí y que sale ya. BINGO!! Un bono de 1500 yenes por persona incluye el trayecto de ida y vuelta y uno de los onsen que hay a elegir. Cuando llegamos al lugar, precioso pero con obras en la calle que rompían la harmonía. Lo primero que hacemos es seguir la ruta a pie por los márgenes del río. Eso es el Amazonas y nosotros carne de turista para los bichos.




Hay que decir que los insectos kamikazes de la zona están inmunizados contra los repelentes. Sin ánimo de ofender a los budistas, las imágenes de algunos de los dioses que encontramos por el camino parecían más bien salidas de los teleñecos.



Después del paseo debemos elegir el lugar. El seleccionado es el Nukumorino-yado Furukawa, ya que era de los pocos que ofrecía baños privados, eso sí, con un suplemento de 2000 yenes. El sitio es muy bonito, acogedor, tranquilo. El baño privado es una sala con la olla de agua hirviendo y los taburetitos, pero con una decoración tradicional japonesa: madera, piedras y paja, con ventanales que dan al exterior.




Tras una hora de cocernos al vapor, decidimos subir a la octava planta que es donde están los privados. Ahí tenemos que separamos. Estas instalaciones son mucho más grandes, con varias piscinas, sauna y piscina exterior. Ya os hemos dicho que el agua estaba muuuy caliente, verdad? Pues en medio de una de ellas había como una zona redonda cerrada, y piensas “Será para los turistas, algo más fría” Naranjas del Japón!!! Es para los Samurais! De verdad que no os lo imagináis, sólo aquellos que ya habéis estado sabéis de qué hablo. En esa agua se pueden cocer huevos, y no es una metáfora, ya lo habíamos leído en la guía. Evidentemente solo introduje una parte mínima del dedo los milisegundos necesarios para que la señal de alarme llegase al bulbo raquídeo y diera la orden de retirada.


Tras salir del baño María nos fuimos en busca de una presa que estaba unos 3 Km. Bajo de la presa eran jardines perfectamente cuidados con una escultura de no sabemos qué.


Finalizada la visita cogemos el bus de vuelta, cenamos algo y ahora estamos en el primero de los tres trenes que debemos coger para llegar a Sendai.

En el próximo viaje de tren, más aventuras.

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